CRUCESCRU_IDENTIDAD
*
Guadalupe Dávalos
Cuando bajo la loma encuentro a mi paso el
personaje central del barrio, el personaje que da identidad al barrio, el que
piensa por el barrio, el que emerge del barrio, y se agiganta vestido en un
overol de mezclilla, pechera marginal, obrero al que le falta la camisa y le
sobra sudor, el personaje que representa que (nos representa); que emerge de
los suburbios y escala ladrillo a ladrillo su propia omnipresencia, el icono
del barrio que unas veces simula estar pintando, otras ha sido acribillado y se
encuentra agonizante, otras veces estrangulado por su propio país, el de la
serpiente emplumada que lo aprisiona, cuando siendo homo sapiens, no ha dejado de evolucionar, en su escalada
por ser el mejor de las especies que habitan la tierra, pero que interrumpe sus
vocaciones, por que se ha convertido en
el esclavo moderno del trabajo que lo aprisiona.
Siempre
bajo los mismos estigmas conceptuales; “amarás al señor tu patrón como a ti
mismo”; como amas a los símbolos de la religión que te oprime y a la vez te
rescata.
Al
ser de barrio, no es posible tener una salida oportuna por la puerta del
“Exit”; el hombre sin lenguajes, que
inventa su propio lenguaje para ser escuchado y pervive a través del graffiti,
en un muro, en los vagones de un tren, en las ventanas de la imaginación. El
hombre que deambula cuando te encuentra a su paso y te observa al bajar la
loma, y te inventa a ti en estas soledades urbanas, en esas torres de babel en
esos oasis de las “cercanías” de las barriadas, de los multifamiliares, de los
suburbios.
Y cuando volví a bajar la loma
el grafitti todavía estaba ahí.
No
solo es cuestión de identidad, es cuestión de permanencia, es parte del origen
cultural; los graffiteros del Estado de México, representan su propia
cosmogonía, pirámides, serpientes emplumadas nadando entre peces, colibríes y
el mito de Quetzalcóatl, las fronteras tienen otro imaginario, el centro su
propio ego, terminan imitando locaciones con escenarios grecolatinos.
La
gente de Tampico también tiene a sus propios representantes. Entre los equilibristas
que escalan andamios a manera de saltimbanquis, que instalan su campamentos en
colonias diversas, cerca de bardas perimetrales muy cercanas al olvido, se
encuentran “Cruscescru”, para evidenciar que dentro de esos territorios
habitan gentes sensibles, y que gracias a la labor de estos graffiteros, o
artistas urbanos como sean preferible llamarles, se manifiesta la población a
través de su graffiti contestario; de su letra impresa, de su imagen que es
vínculo entre el transeúnte y el habitante.
| Barrio Tres Cruces- Zacatecas,México |
Los
hermanos Alexis Cruces y Alonso Cruces . Comparten proyectos, y son
capacitadores; reproducen el término ciudad análoga, que el arquitecto Aldo
Rossi (1931-19997, Milan, Italia);
utilizó para reivindicar el papel que desempeña la memoria colectiva de
los ciudadanos en el proceso de diseño de la ciudad. Los espacios públicos
contemporáneos, admiten entonces el intervencionismo colectivo a manera de voz
parlante que determina la circunstancia por la cual fue creado el espacio, lo
convierten en símbolo, y lo rediseñan de manera visual, para que sea icono de
la colectividad, gracias en buena manera a la escasez de esculturas oficiales
impuestas, iconos prestablecidos por el gobierno para el culto oficial en
turno, que han dejado en el olvido “histórico” a los barrios, y que por ende la
representación del modelo cultural, corre a cargo de los activistas nocturnos,
o diurnos con o sin permiso de la autoridad, y convierten los espacios, en
reflejo de la cotidianeidad, desde el lenguaje
simple, hasta el que raya en el abstracto, del texto al concepto, del hombre al
hombre mismo, acribillado, desvalido, insomne, estigmatizado, el que lucha o es
abatido. El presente y el omnipresente.
*Guadalupe
Dávalos (Fresnillo, Zacatecas;
1962), escritora zacatecana. Ha publicado poesía, y ensayo. Es editora, y
actualmente trabaja en el Departamento de Enseñanza e Investigación del
Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde”.